About the Warrior’s stand.
Here’s little bit from Chogyam Trungpa, who talked about the tender hearts of warriors on the path.
“The principle of meditative awareness gives you a good seat on this earth. When you take your seat on the earth properly, you do not need witnesses to confirm your validity. You are completely grounded in reality. At this point, you begin to experience the fundamental notion of fearlessness.
You are willing to be awake in whatever situation may present itself to you, and you feel that you can take command of your life altogether, because you are not on the side of either success or failure.
Real fearlessness is the product of tenderness. It comes from letting the world tickle your heart, your raw and beautiful heart. You are willing to open up, without resistance or shyness, and face the world. You are willing to share your heart with others.
Tenderness contains an element of sadness. It is not the sadness of feeling sorry for yourself or of feeling deprived, but it is a natural situation of fullness. You feel so full and rich, as if you were about to shed tears.
In order to be a good warrior, one has to feel this sad and tender heart.”
Una grulla que llama en la sombra. Su polluelo le contesta. Tengo una buena copa, que quiero compartir contigo. (I Ching, hexagrama 61, La Verdad Interior, línea 9 en el 2º lugar)
jueves, 10 de marzo de 2011
Babel Reloaded.
BABEL.
Cuenta el Antiguo Testamento que los hombres, en su perpetua arrogancia, quisieron un día construir una torre que llegara al cielo. El proyecto fracasó y la consecuencia de tanta desorbitada megalomanía fue la aparición de las lenguas, que los sumió en la confusión y el desorden. Hasta ese momento los humanos hablaban un mismo idioma, podían compartir, eran todos “del mismo palo.”
Una excelente película estrenada hace ya tiempo toma como título el nombre de la dichosa torre, y aborda con sutileza nada panfletaria el tema de la incomunicación, del dolor que produce, del sectarismo y paranoia que desencadena la desconfianza hacia el “diferente”; en fin: nos anoticia de que el tiempo de Babel se ha instalado entre nosotros y caemos de cabeza en el vacío, hacia sabe Belcebú qué peñascos.
Salgo del cine. Miro a mi alrededor. Llego a casa. Enciendo la radio, y escucho. Allí está. Ante mi se alza, en todo su terrible esplendor, el derrumbe de Babel aturdiendo con su estrépito a los oyentes. Partidos políticos hechos añicos, destrozados en fragmentos cada vez más pequeños e insignificantes, que ya no representan a nadie. Religiones que demonizan a los credos ajenos, convirtiéndolos en sede de toda calamidad. Derecha fascista, izquierda terrorista. Huyamos del diferente, que es siempre un enemigo.
Salgo a la calle de nuevo y la cosa no mejora. “Ciudadanos de bien” que desconfían de los “piercings” y los tatuajes. Piercings y tatuajes que desconfían de los ciudadanos de bien. Vecinos que se oyen y no se escuchan, que se agarran a tiros porque les estacionan el camión en la puerta. Dos víctimas se cobró esta semana esa sordera. Un maestro asesinado dentro de su auto porque un demente vio en él algún mal encarnado, algún peligro alucinado.
Y nosotros mirando, creyendo que hablamos todos el mismo idioma, sin darnos cuenta de que un idioma es más que un conjunto de sonidos conocidos. No voy a definir qué es. Prefiero dejar la pregunta abierta en cada uno de los lectores que estén lo suficientemente libres de odio y prejuicios como para poder reflexionar y hacer algo al respecto.
Siempre me disgustó la palabra “militancia”. Me parece un elemento verticalista y fanático que se coló en nuestra manera de nombrar una actitud comprometida con la realidad que nos rodea. Yo no milito; participo, juego, esculpo el mundo con mi actitud, con mis convicciones, pero no milito. Invito a todo aquel que comparta este asombro ante el horror, a que juegue conmigo a “desbabelizar” nuestra cuadra, nuestro barrio, nuestro partido, nuestra familia, nuestras instituciones. En mi juego, todo aquel que invente un enemigo es un terrorista y tiene una prenda.
Marcela.
Mientras remoloneaba.
A propósito de Ingmar. (al día siguiente de su muerte)
Es verano en el Báltico.
Acá en Buenos Aires el invierno me atornilla a la cama hasta que no quede más remedio. Hace dos semanas nevó. Escasean el gas, la nafta, las cebollas. La radio se enciende puntualmente a las seis de la mañana. Entre sueños escucho la noticia de la muerte de Ingmar Bergman. Murió en su casa, en una isla del Mar Báltico.
Me acomodo la almohada de plumas, bien encajada en el hueco del cuello, para que no me duela la cabeza más tarde. Imagino un sol benigno, que no se esconde del todo en meses, una casa con ventanas mirando la playa; una playa inhóspita, con pedruscos y arena áspera, oscura. Un hombre viejo muriendo casi sentado, despidiéndose de ese sol que traza eses sobre el horizonte. Recuerdo su escena de la partida de ajedrez con la muerte, a orillas de otro mar, hace muchísimos años. Me viene inevitablemente la imagen de la cola, a la entrada del Lorraine, unos minutos antes de ver esa partida en la oscuridad del cine, como soñándola. Tengo dieciocho años. Tengo también una boina de terciopelo verde, o gris, ya no la veo con la nitidez de antes. Hace frío y no sé con quién estoy. Entiendo todo con la piel; la mente sólo sirve para mirar. Atenta a mi manera, los ojos enormes. Corrientes burbujea a nuestro alrededor. El mundo es mucho más grande que el año anterior. Todo un viaje, el 68.
Por la radio pasan un viejo tema de jazz, quebrado por el fraseo extraño de Billie Holliday. Otra muerta que el mundo ya no extraña. Me descubro asociando.
Mi perra se sube a la cama y se apretuja contra mí, como entendiendo. Quiere que seamos una, no separarse nunca. Yo sé que un día la veré morir, o ella a mí, quién te dice. Me preparo, con paciencia de hormiga. Acaricio la idea como a una yegua arisca, sobándole el lomo de a poco, para que no me voltee. Me imagino sentada en una cama, apoyada en muchas almohadas, como Bergman, mirando por una ventana. Qué ventana será. No lo sé, pero quiero morir así, casi sentada, despidiéndome del mundo en un lugar maravilloso. Casi nadie muere así. Hoy en día se muere uno encerrado en terapia intensiva, lleno de tubos y cánulas, conectado a un aparato que les avisa a las enfermeras cuando pueden desocupar la cama para el siguiente. Uno se muere solo. Siempre. No importa dónde. El que se muere es uno, y nadie más. Bergman ya no filmaba. Me pregunto hasta cuándo vivió realmente, hasta cuándo seguirá divirtiéndome vivir. ¿Se habrá divertido él hasta el final? ¿Cómo me las arreglaré para querer seguir viviendo hasta el último día? ¿Será mejor eso, o desear irse? Elijo divertirme, pensando, siempre pensando. Fantaseo que pensar es recreación garantizada, aunque uno esté loco, o inmóvil. ¿Stephen Hawkins la pasará bien? El tema es rascarse.
La perra se reacomoda. Gruñe un poco porque yo me muevo. Siempre hace lo mismo: me reta, y a mí me da risa su desfachatez de enana valiente.
Me doy cuenta asombrada de que hasta ahora no vi morir a nadie. Marido, padres, tíos, amigos, muertos mientras yo no sé qué. A nadie más que a mi perra anterior. A ella la acompañé hasta el final, una arcada de sangre. Después la puse en el medio del living y la acaricié largo rato, un poco por ella y un poco por mí. Algo muy dentro necesitaba ese contacto con una muerta querida. Vi que podía desprenderme en el dolor sin rebeldía. Busco eso; voy bien; creo. Nadie sabe.
Papá murió lejos, en Madrid. Morir en Madrid: otra vez la cola del Lorraine, el solo de guitarra interminable, las imágenes de la guerra civil española. Mamá murió sola. La rima es casualidad. Según mi hermano, papá abrió los ojos de pronto y declaró que se tenía que ir, que lo había venido a buscar Troilo. Él fue muy amigo de Troilo, vaya uno a saber. De mamá no sé nada. Murió en la bañera, con un jarrito de algo que los bomberos encontraron calcinado, calentándose en la cocina. La televisión encendida. No esperaba morir. Yo estaba de viaje. Se nos fue "redepente", como decía Niní. Para mí ya había muerto hace mucho. Me dolió más que muriera John Lennon.
Disfruto del calor en los huecos de mi cuerpo. Pongo los dedos debajo de un brazo, entre los pliegues de la ingle. La perra logró su cometido: somos una, un nosotros caninohumanoide, difícil de analizar. Agrego una perra a la imagen de mi muerte, sentada entre almohadas de pluma. Mirando qué. El mar: sí; no; un bosque, el cielo, un atardecer con un sol enorme, de un colorado inverosímil. Animales. Quisiera morir mirando animales jugar. Tigres cachorros, relajados, despreocupados, entre gráciles y torpes, igual que yo muriendo. ¿Qué habrán mirado los ojos de Ingmar? Murió sin saber que me había iniciado en el mundo de los símbolos, más que El Bosco, más que la Iglesia Católica. Soy naturalmente agradecida. Desde la cama tibia le rindo homenaje, y me dispongo a vivir un día más. Arriba, bicha. Que la muerte nos pille potreando.
Marcela.
viernes, 4 de marzo de 2011
Seis palabras. Six Words.
translated by Ken McLeod
Don’t recall
Let go of what has passed
Don’t imagine
Let go of what may come
Don’t think
Let go of what is happening now
Don’t examine
Don’t try to figure anything out
Don’t control
Don’t try to make anything happen
Rest
This advice consists of only six words in Tibetan. The translation to the left in bold letters was
developed to capture its brevity and directness. Some people prefer the translation to the right.
Relax, right now, and rest prepared as pdf-file by Michael K. Nisch Six Words of Advice
nä kyi zer drug
six essential key points
by Tilopa
Anyone Can Sing. Cualquiera puede cantar.
Ojalá entiendan inglés como para disfrutarlo.
Anyone Can Sing.
Anyone can sing. You just open your mouth,
and give shape to a sound. Anyone can sing.
What is harder, is to proclaim the soul,
to initiate a wild and necessary deepening:
to give the voice broad, sonorous wings
of solitude, grief, and celebration,
to fill the body with the echoes of voices
lost long ago to bravery, and silence,
to prise the reluctant heart wide open,
to witness defeat, to suffer contempt,
to shrink, lose face, go down in ignominy,
to retreat to the last dark hiding-place
where the tattered remnants of your pride
still gather themselves around your nakedness,
to know these rags as your only protection
and yet still open – to face the possibility
that your innermost core may hold nothing at all,
and to sing from that – to fill the void
with every hurt, every harm, every hard-won joy
that staves off death yet honours its coming,
to sing both full and utterly empty,
alone and conjoined, exiled and at home,
to sing what people feel most keenly
yet never acknowledge until you sing it.
Anyone can sing. Yes. Anyone can sing.
~ William Ayot ~
Anyone Can Sing.
Anyone can sing. You just open your mouth,
and give shape to a sound. Anyone can sing.
What is harder, is to proclaim the soul,
to initiate a wild and necessary deepening:
to give the voice broad, sonorous wings
of solitude, grief, and celebration,
to fill the body with the echoes of voices
lost long ago to bravery, and silence,
to prise the reluctant heart wide open,
to witness defeat, to suffer contempt,
to shrink, lose face, go down in ignominy,
to retreat to the last dark hiding-place
where the tattered remnants of your pride
still gather themselves around your nakedness,
to know these rags as your only protection
and yet still open – to face the possibility
that your innermost core may hold nothing at all,
and to sing from that – to fill the void
with every hurt, every harm, every hard-won joy
that staves off death yet honours its coming,
to sing both full and utterly empty,
alone and conjoined, exiled and at home,
to sing what people feel most keenly
yet never acknowledge until you sing it.
Anyone can sing. Yes. Anyone can sing.
~ William Ayot ~
martes, 16 de noviembre de 2010
Poema de Girri.
A ver qué les parece.....
Cuando la idea del yo se aleja
De lo que va adelante
y de lo que sigue atrás,
de lo que dura y de lo que cae,
me deshago,
abandonado quedo
del fuerte soplo,
del suave viento,
y quieto, las espaldas,
vueltas las manos hacia arriba,
apoyo en el suelo,
corazón
abjurando de armas, de faltas,
de oraciones donde borrar las faltas,
blando organismo, entidad
que ignora cómo decir: “Yo soy”
y en la enfermedad y la muerte,
vejez y nacimiento
ya no encontrarán lugar,
como no lo encontraría el tigre
para meter su garra,
el rinoceronte el cuerno,
la espada su filo.
Antes hacía, ahora comprendo.
De lo que va adelante
y de lo que sigue atrás,
de lo que dura y de lo que cae,
me deshago,
abandonado quedo
del fuerte soplo,
del suave viento,
y quieto, las espaldas,
vueltas las manos hacia arriba,
apoyo en el suelo,
corazón
abjurando de armas, de faltas,
de oraciones donde borrar las faltas,
blando organismo, entidad
que ignora cómo decir: “Yo soy”
y en la enfermedad y la muerte,
vejez y nacimiento
ya no encontrarán lugar,
como no lo encontraría el tigre
para meter su garra,
el rinoceronte el cuerno,
la espada su filo.
Antes hacía, ahora comprendo.
INVITACION.
Este espacio es para que todo aquel que necesite tramitar en voz alta algo que de otro modo quedaría tapado por el ruido de tanta cosa cotidiana, pueda hacerlo, y recibir respuestas que le sirvan o no, dependiendo de su suerte.
You can also write comments in English.
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Ponerles palabras a esas cosas que nos duelen como retorcijones, ayuda a sacarlas de la sombra. Desde la sombra nos gobiernan; en la luz nos obedecen.Cosernos a los talones la sombra que huye, como hizo Peter Pan, para que sea parte de nosotros y no una paria desterrada del país de lo aceptable. Esa es mi invitación, la copa compartida.
Los comentarios serán anónimos, a menos que quieran darse a conocer. No saldrá su perfil en ellos. Usen un nic.
Unica regla: hablá de vos, y también de lo que te produce lo que dicen los demás, no emitiendo juicios sobre esos "demás". Es un lindo ejercicio.
Salga lo que salga, que sea para el bien de todos.
A ver qué les parece.....
A ver qué les parece.....
Cuando la idea del yo se aleja
De lo que va adelante
y de lo que sigue atrás,
de lo que dura y de lo que cae,
me deshago,
abandonado quedo
del fuerte soplo,
del suave viento,
y quieto, las espaldas,
vueltas las manos hacia arriba,
apoyo en el suelo,
corazón
abjurando de armas, de faltas,
de oraciones donde borrar las faltas,
blando organismo, entidad
que ignora cómo decir: “Yo soy”
y en la enfermedad y la muerte,
vejez y nacimiento
ya no encontrarán lugar,
como no lo encontraría el tigre
para meter su garra,
el rinoceronte el cuerno,
la espada su filo.
Antes hacía, ahora comprendo.
Alberto Girri.
De lo que va adelante
y de lo que sigue atrás,
de lo que dura y de lo que cae,
me deshago,
abandonado quedo
del fuerte soplo,
del suave viento,
y quieto, las espaldas,
vueltas las manos hacia arriba,
apoyo en el suelo,
corazón
abjurando de armas, de faltas,
de oraciones donde borrar las faltas,
blando organismo, entidad
que ignora cómo decir: “Yo soy”
y en la enfermedad y la muerte,
vejez y nacimiento
ya no encontrarán lugar,
como no lo encontraría el tigre
para meter su garra,
el rinoceronte el cuerno,
la espada su filo.
Antes hacía, ahora comprendo.
Alberto Girri.
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